Ramadán 2026: una ventana a la vida cotidiana en oriente medio

El mes sagrado de Ramadán, que en 2026 comenzará a mediados de febrero, transforma la vida en todo el mundo musulmán. Casi dos mil millones de personas observan este período de reflexión y disciplina espiritual, un evento que, como siempre, redefine ritmos y costumbres.

Un calendario lunar que une culturas

Un calendario lunar que une culturas

El inicio del ayuno, previsto para el 18 de febrero en países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, varía ligeramente según la observación de la luna. En Indonesia y Egipto, por ejemplo, la fecha exacta podría diferir. El Ramadán se extenderá hasta mediados de marzo, culminando con la celebración del Eid al-Fitr alrededor del 19 o 20 de marzo.

La experiencia del Ramadán es radicalmente diferente según el lugar. Desde las bulliciosas calles de Marruecos hasta las islas de Indonesia, la vida se adapta a un nuevo ritmo. Durante el día, los musulmanes se abstienen de comer, beber, fumar e incluso de relaciones íntimas, dedicando tiempo a la introspección, la oración, la caridad y la empatía. Para los viajeros, esto puede generar incertidumbre. ¿Se podrá comer o beber abiertamente? ¿Estarán abiertos los comercios y atracciones? ¿Cómo vestirse y comportarse?

Las respuestas varían considerablemente. En Indonesia, con su 87% de población musulmana, la moderación durante el día es la norma. Comer, beber o fumar en público resulta inapropiado, una costumbre que se extiende a Egipto, Marruecos, Túnez y Turquía. Las autoridades de Jordania instan a los turistas a evitar estas prácticas por respeto. En Omán, los cierres diurnos de restaurantes pueden ser más estrictos, aunque los hoteles suelen ofrecer opciones.

El cambio más notable se observa en los horarios. Los días se vuelven más tranquilos hasta el atardecer, momento en que el iftar, la comida que rompe el ayuno, revitaliza las calles. Los mercados y restaurantes se llenan de vida, con una atmósfera festiva que recuerda a una celebración prolongada. En ciudades como El Cairo, aparecen tiendas especiales y puestos callejeros. Esta época permite a los visitantes observar de cerca la disciplina del ayuno, la generosidad y el espíritu comunitario.

La logística también exige ajustes. El transporte público puede sufrir cambios en sus horarios, y los taxis experimentan una alta demanda tras el atardecer. Es recomendable reservar con antelación. Los horarios de los comercios suelen extenderse hasta altas horas de la noche, aunque algunos establecimientos ofrecen zonas separadas para comer durante el día. En los países bálticos con presencia musulmana, como Albania, los cambios son mínimos. Siempre es aconsejable consultar la información actualizada de las oficinas de turismo locales.

El Ramadán culmina con la aparición de la luna nueva, celebrándose el Eid al-Fitr. Durante estos días, muchas empresas cierran, por lo que los viajeros deben planificar con anticipación. Pero visitar un país musulmán en esta época es una experiencia enriquecedora, una oportunidad para descubrir una faceta auténtica de sus culturas. La atención al detalle y el respeto por las costumbres locales son claves para una visita positiva. Es un tiempo de fe, comunidad y humanidad compartida. Y ese es un legado que perdura.