Portugal aprieta el freno a la oferta de alojamiento turístico en pleno auge
Portugal está llevando a cabo una fuerte política de regulación en el ámbito de los alquileres turísticos a corto plazo. En menos de un año, la cantidad de propiedades registradas ha caído significativamente, pasando de cerca de 126.000 a menos de 119.000 actualmente. Según Eduardo Miranda, presidente de la Asociación de Alojamiento Local, esta medida es necesaria para establecer una mayor precisión en el mercado.
La capital, epicentro del ajuste
Lisboa se ha visto especialmente afectada por esta política, con un 40% de los permisos de alquiler turístico cancelados en los últimos meses. Ahora solo quedan alrededor de 12.000 propiedades en funcionamiento, la mayoría concentradas en calles antiguas del centro histórico.
La cifra de alquileres turísticos había seguido creciendo sin pausa desde 2019, alcanzando más de 33.000 en todo el país en 2025 antes de que se implementaran las nuevas restricciones.

Patrones detrás de la retirada de permisos
La mayoría de los alquileres cancelados se deben a problemas legales básicos, como la falta de cobertura de seguros, la ignorancia de regulaciones obligatorias o que los propietarios abandonen sus propiedades sin previo aviso. En algunos casos, los gobiernos locales bloquean nuevas aprobaciones o extensiones de permisos, lo que afecta especialmente a los destinos más populares.
La tendencia es visible en otras ciudades portuguesas, como Porto, Viana do Castelo, Sesimbra, Faro, Almada, Sintra, Nazaré, Cascais y Funchal, que ajustan sus políticas para aliviar la presión sobre viviendas para residentes.
La preocupación por la escasez de viviendas permanentes se refleja en las palabras del Parlamento Europeo, que ha calificado esta tendencia como