El tren alemán conquista europa: un 33% más de viajes internacionales

El sector ferroviario alemán está experimentando un auge sin precedentes, impulsado por una creciente demanda de viajes internacionales. Un estudio revela que, el pasado año, un viajero de larga distancia cada seis viajes en Deutsche Bahn eligió una ruta internacional, lo que representa un incremento del casi un 33% en comparación con 2019.

Un cambio de paradigma en los viajes de larga distancia

Un cambio de paradigma en los viajes de larga distancia

Esta expansión, que se consolida con nuevas conexiones transfronterizas, refleja un cambio significativo en las preferencias de los pasajeros. La demanda de viajes en tren, lejos de estancarse, se mantiene en trayectoria ascendente, anticipando un crecimiento aún mayor en el futuro.

Las principales rutas, como la que conecta Múnich con Zúrich (un aumento del 27%), Frankfurt con París (22%) y Colonia con Bruselas (16%), son las que lideran esta transformación. El atractivo del tren, que ofrece acceso directo a los centros urbanos evitando las molestias del transporte aéreo, se ha convertido en un factor determinante.

Según Dr. Peterson, miembro del consejo de administración de Deutsche Bahn, “El transporte ferroviario internacional se ha vuelto más atractivo para muchas personas. Aprecian que los trenes van directamente a los centros de las rutas de larga distancia, mientras que en los vuelos a menudo terminas lejos de los centros”. Además, la tolerancia de los pasajeros hacia trayectos más largos – ahora confortables en seis o ocho horas, frente a las cuatro o cinco horas pre-COVID – ha contribuido a este fenómeno.

Deutsche Bahn está reforzando su oferta con nuevas conexiones y servicios mejorados. Próximamente, se iniciará el servicio directo entre Copenhague y Praga, con dos paradas diarias a través de Hamburgo y Berlín. Durante el verano, los trenes nocturnos ICE desde Colonia a Bruselas continuarán hasta Brujas y la costa belga. También se establecerán conexiones directas entre Frankfurt y Burdeos, y entre Frankfurt y Roma. En septiembre, se sumará un nuevo servicio diario entre Colonia y Amberes, con una parada en el Aeropuerto de Bruselas.

A largo plazo, la compañía planea una nueva conexión directa entre Múnich y Milán y Roma, en colaboración con Trenitalia y ÖBB. Incluso se barajan opciones para un segundo servicio diario entre Berlín y París, con un tiempo de viaje reducido. Las negociaciones con SNCF se mantienen abiertas, con la posibilidad de incorporar paradas en Frankfurt si se alcanzan acuerdos.

Sin embargo, el camino hacia la expansión no está exento de obstáculos. El acceso a Londres sigue siendo un desafío, debido a las restricciones fronterizas derivadas de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Se necesitan zonas de control especial con sistemas de escaneo individuales, según Peterson. La colaboración con Eurostar continúa en busca de soluciones, aunque un servicio directo entre alemania y Londres probablemente tardará varios años en materializarse.

Factores externos, como el aumento de los costes de combustible debido a los conflictos internacionales, están impulsando la demanda de viajes en tren. En algunos días, la afluencia de pasajeros puede aumentar hasta un diez por ciento. El uso de energías renovables para alimentar la red ferroviaria contribuye a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, un factor cada vez más relevante.

A pesar de las pérdidas multimillonarias registradas en 2025, Deutsche Bahn está implementando medidas de reorganización para mejorar la consistencia del servicio. El rendimiento en términos de puntualidad ha mejorado significativamente en los últimos meses, alcanzando el 64,4% en abril, un aumento con respecto a febrero (59,4%) y enero (52%). La meta para 2026 es alcanzar el 60% de puntualidad. Sin embargo, persisten desafíos subyacentes. La compañía está probando inteligencia artificial para responder más rápidamente a los retrasos, adaptando las decisiones en tiempo real en lugar de basarse en reglas fijas. La clave reside en la coordinación, no en la rigidez de los horarios.

La innovación tecnológica, como la IA, busca optimizar la gestión de las redes, minimizando la propagación de los retrasos. Los sistemas aprenden de la experiencia, evitando bloqueos y ajustando las opciones en función de las necesidades reales de los pasajeros. La verdadera medida del éxito no es la perfección, sino la capacidad de gestionar eficazmente las contingencias. El silencio después de una interrupción es un triunfo, no un resultado preestablecido.

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