El mundial 2026: ¿un respiro para el turismo estadounidense?
La esperanza renace con el Mundial de la FIFA 2026. Los funcionarios estadounidenses apuntan a revertir la caída en el turismo, un descenso influenciado por recientes cambios políticos. La mirada global puesta en el torneo podría revitalizar el sector, ofreciendo una oportunidad inesperada.

Un evento de escala sin precedentes
La edición de 2026, compartida entre Estados Unidos, Canadá y México, presenta un formato ampliado: 48 selecciones y 104 partidos. De ellos, 78 se disputarán en territorio estadounidense, distribuidos en once ciudades clave como Nueva York/Nueva Jersey (sede de la final), Los Ángeles, Atlanta, Dallas, Houston, Miami, Filadelfia y Seattle. Esta expansión, sin precedentes, representa un nuevo estándar en magnitud para el evento.
A pesar de un aumento generalizado del turismo internacional, Estados Unidos experimentó una disminución del 5.4% en las llegadas hasta noviembre de 2025. Canadá, en particular, sufrió un retroceso significativo, con una caída cercana al 22% en sus visitantes desde 2024. Las políticas recientes, las modificaciones en las regulaciones migratorias y los comentarios públicos negativos han contribuido a esta tendencia.
Las consecuencias se hacen sentir en el sector hotelero. Las habitaciones en Las Vegas, con sus 150,000 unidades, han visto caer drásticamente la afluencia, lo que ha provocado la reducción de precios. Trabajadores de limpieza y sindicatos como Unite Here en el Bellagio denuncian la dificultad de la situación. Nevada perdió 6.700 millones de dólares en ingresos hoteleros durante 2025, según la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos.
Las previsiones económicas iniciales, que proyectaban ganancias cercanas a los 30.000 millones de dólares solo para Estados Unidos, incluyendo la creación de empleo y los gastos en infraestructura turística, ahora se han moderado. Un estudio reciente estima que podrían fluir 3.300 millones de dólares a Nueva York y sus alrededores, y cientos de millones a ciudades como Los Ángeles. Los turistas internacionales, con un gasto superior al de los visitantes locales, son un componente esencial de este potencial.
El atractivo del fútbol, impulsado por la lealtad de los aficionados, a menudo permite superar obstáculos políticos y económicos. Aunque la crisis en Medio Oriente genera incertidumbre en los patrones de viaje, los problemas en las fronteras estadounidenses, los cambios en las políticas de visados y las tensiones políticas más amplias restan atractivo al país. La duda persiste: ¿llegarán los grandes gastadores?
El Mundial se presenta como un punto de inflexión. La dispersión de los partidos por diversas ciudades podría generar un impacto más amplio que los beneficios económicos inmediatos. Una atención mediática global podría restaurar la imagen de Estados Unidos como destino acogedor. Pero esta recuperación dependerá de si el entusiasmo del fútbol puede compensar las barreras persistentes.
La cifra habla por sí sola: se espera la llegada de hasta 30 millones de turistas, con 7 millones llenando los estadios. El evento podría devolverle a la industria hotelera un impulso vital, pero la recuperación del turismo estadounidense se enfrenta a desafíos considerables, y el éxito del Mundial no garantiza una solución definitiva. La apuesta es arriesgada, y el resultado, aún incierto.
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