Algeria despierta: tebboune impulsa un plan turístico para descubrir su tesoro escondido
El presidente Abdelmadjid Tebboune ha lanzado una iniciativa audaz para transformar el turismo en Argelia, apostando por el mercado interno y el potencial inexplorado de su costa mediterránea.

Una costa de mil kilómetros esperando ser redescubierta
Con 2.148 kilómetros de costa, Argelia ofrece un mosaico geológico y paisajístico asombroso: desde imponentes acantilados y extensas dunas hasta playas vírgenes, calas escondidas y formaciones rocosas únicas. Un verdadero paraíso natural que, hasta ahora, ha permanecido en gran medida invisible para sus propios ciudadanos.
La estrategia, según fuentes oficiales, busca superar décadas de negligencia y abrir las puertas a un país que, según el propio presidente, «ignora sus propios recursos turísticos». La clave, explican expertos, reside en democratizar el acceso a estos atractivos, que incluyen desde las pinturas rupestres del Tassili N’Ajjer hasta las ruinas romanas de Tipaza, pasando por la Casbah de Algiers y los montes Hoggar.
El verdadero desafío es doble: aumentar la oferta de servicios y garantizar la seguridad, elementos que, según numerosos informes, han frenado el desarrollo del sector. La rehabilitación de la costa de Argel, que ha logrado atraer a una gran cantidad de turistas locales en 2025, es un claro ejemplo de lo que se puede lograr con una inversión estratégica.
Pero el problema no es solo la infraestructura. El precio elevado de la alojamiento, especialmente en las zonas costeras, dificulta el acceso a las vacaciones para muchas familias argelinas. La oferta actual, limitada y a menudo costosa, contrasta con la riqueza natural y cultural del país.
El plan de Tebboune contempla el desarrollo de Zonas de Expansión Turística (ZETs), la preservación del patrimonio, y una política de precios acorde a la realidad económica de la población. Se busca, además, combinar actividades culturales y de ocio, creando un producto turístico único y atractivo tanto para viajeros nacionales como internacionales.
“Algeria es un país turístico que ignora sí mismo,” recalcó el presidente en su carta, subrayando la urgencia de esta iniciativa. La apuesta es fuerte: convertir el turismo en un motor de crecimiento económico y un vehículo de conocimiento y orgullo nacional. Un reto ambicioso, pero con el potencial de transformar el destino de Argelia en el Mediterráneo.”n