Dubrovnik: el turismo devora su alma
Dubrovnik, la joya de la costa croata inmortalizada como King's Landing en Game of Thrones, enfrenta una crisis de identidad. La fama, impulsada por la serie, transformó la ciudad de 41.500 habitantes en un imán turístico, pero a un costo elevado: la pérdida de su esencia.

El precio del éxito
La llegada masiva de visitantes, especialmente a partir de 2014, desencadenó una vorágine de alquileres turísticos a corto plazo, principalmente a través de plataformas como Airbnb. Lo que antes eran hogares se convirtieron en Negocios, elevando los precios de la vivienda de manera desorbitada. Médicos, maestros e incluso bomberos ya no pueden permitirse vivir en Dubrovnik, Split o Zadar. La inflación, que alcanzó el 4,3% en noviembre de 2025, agrava aún más la situación, superando la media de la eurozona.
La cifra habla por sí sola: el turismo representa el 20% del Producto Interno Bruto de Croacia, el doble que en Italia. En 2025, el país recibió más de 21,8 millones de turistas, con un total de 110 millones de pernoctaciones. Esto significa que la población, de 3,8 millones, es cinco veces mayor que el número de visitantes, una proporción superior a la de España. Pero este crecimiento no se traduce en prosperidad para todos.
Ante esta realidad, el gobierno y las autoridades locales han implementado medidas para frenar el impacto negativo del turismo descontrolado. La Ley de Hospitalidad, modificada a principios de 2025, busca diferenciar a los anfitriones familiares de los Negocios turísticos, imponiendo requisitos de registro y gravámenes más elevados. Además, se exige el consentimiento de los vecinos en edificios de apartamentos.
Los resultados iniciales son prometedores: los alojamientos turísticos privados disminuyeron en más de 2.000 durante la temporada alta de 2025 en comparación con el año anterior, mientras que los contratos a largo plazo aumentaron un 11-14%. Se implementaron controles en los cruceros, limitando la afluencia de pasajeros al casco antiguo y extendiendo las estancias mínimas. También se requiere la reserva online para acceder a las murallas de la ciudad, evitando aglomeraciones repentinas. Además, la campaña