Delta apuesta a la exclusividad: aumenta la asientos premium en sus 787 dreamliners
Delta Air Lines está redefiniendo su estrategia de vuelos transatlánticos, priorizando la comodidad y el alto margen de beneficio con un cambio radical: una drástica expansión de los asientos premium en sus nuevos Boeing 787-10 Dreamliners.
Un cambio de rumbo hacia la alta gama
La aerolínea, tradicionalmente centrada en Airbus, ha realizado una inversión considerable en 30 de estos aviones gigantes, marcando un punto de inflexión en su evolución internacional. Ahora, según revelan fuentes internas, la compañía planea llenar estos jets con una proporción significativa de asientos de primera clase y business class, dejando atrás la predominancia de los asientos económicos.
Joe Esposito, director comercial de Delta, indicó que al menos la mitad de los asientos en los 787-10 estarán ocupados por opciones premium. Esta decisión, que implica un salto del 30% de asientos premium en los Boeing 767 actuales a más de un 50% en los nuevos Dreamliners, se traduce en un incremento sustancial de los ingresos por pasajero.

El dreamliner como trabajo a largo plazo
La estrategia se centra especialmente en las rutas transatlánticas, donde los 787-10 reemplazarán a los Boeing 767, la columna vertebral actual de Delta en estas conexiones. La compañía busca optimizar su rentabilidad en estas rutas clave, aprovechando la eficiencia del Dreamliner y la demanda de viajeros que buscan un viaje más confortable.
Aunque los detalles exactos del interior de la cabina – incluyendo la posible implementación del nuevo Delta One en los A350-1000 – aún están en fase de análisis, la apuesta por la exclusividad es clara. Mauricio Parise, vicepresidente de Experiencia de Marca, admitió que se están evaluando diferentes configuraciones, pero la prioridad es ofrecer una experiencia premium.

Un modelo que se expande
Más allá de los Dreamliners, Delta también está apostando por el Airbus A350-1000, que debutará con su distintivo Delta One, para rutas aún más largas. La aerolínea se compromete a mantener la restricción de crecimiento en los asientos de clase económica, enfocándose en la alta gama y la maximización de los márgenes.
La estrategia de Delta se alinea con la tendencia general de la industria aérea hacia la diferenciación premium, impulsada por la competencia entre aerolíneas y la creciente demanda de servicios de alta calidad. La apuesta por un 787 repleto de asientos premium es, sin duda, una declaración de intenciones: Delta se posiciona como una aerolínea que busca ofrecer una experiencia de viaje superior, incluso a costa de reducir la capacidad total.