Six senses conquista londres: ¿bienestar de lujo o moda pasajera?
El imperio del bienestar de lujo, Six Senses, conocido por sus refugios remotos en lugares exóticos, ha decidido plantar bandera en el corazón de Londres. La adquisición por parte de IHG en 2019 parecía un movimiento estratégico, pero la apuesta por propiedades urbanas, tras Roma y Kioto, levanta interrogantes: ¿puede el espíritu de la selva adaptarse al asfalto?
Un renacimiento en whiteley's
El hotel se alza sobre las ruinas de Whiteley's, una icónica tienda departamental londinense. La fachada original, meticulosamente reconstruida por Foster + Partners, es un homenaje al pasado, pero el interior es una declaración de intenciones: un jardín caprichoso, con más de mil plantas vivas, esculturas de dragones y conejos, y un laberinto de cristales y objetos reciclados. La entrada, un espectáculo en sí misma, te transporta a un mundo aparte, lejos del bullicio de Bayswater.
Pero la ubicación, aunque céntrica, ha generado cierta sorpresa entre los lugareños. ¿Es este el lugar ideal para un santuario de bienestar? La respuesta, quizás, se encuentre en el enorme centro de bienestar y el exclusivo club de miembros, la primera marca de Six Senses, que parecen ser los verdaderos imanes para la clientela.
Tras una breve estancia, la impresión es clara: un escondite lujoso, rebosante de detalles intrigantes y, lo que es más importante, de gente interesante. La atmósfera es vibrante, una mezcla de sofisticación y desenfado que resulta adictiva.

Habitaciones que abrazan la naturaleza
Las 109 habitaciones y suites, que van desde los 325 pies cuadrados hasta la imponente Whiteley Suite de 1.787 pies cuadrados con una terraza privada, están diseñadas para evocar la calma. Mi Courtyard Suite, ubicada en la octava planta, ofrecía vistas al patio interior del complejo Whiteley. La decoración, inspirada en la naturaleza y en los elementos art déco del edificio, combina maderas oscuras, suelos de madera clara y textiles en tonos azul cielo, verde salvia y esmeralda. El punto culminante es, sin duda, la cama emperador, vestida con sábanas de algodón egipcio y una llamativa manta coral.
El baño, un oasis de serenidad, cuenta con azulejos azules, una bañera circular y una ducha con productos de Six Senses, incluyendo geles de ducha infusionados con hierbas, uno para “animar” y otro para “relajar”. Un pequeño detalle que refleja la filosofía del hotel: el bienestar en cada aspecto.

Sabores que nutren el cuerpo y el alma
Whiteley’s Kitchen, el restaurante principal, ofrece una propuesta culinaria centrada en ingredientes de origen local. El chef ejecutivo Eliano Crespi y el chef jefe Jose Jara se abastecen de más de 30 granjas del Reino Unido, garantizando la frescura y la sostenibilidad de cada plato. Desde el sencillo pero delicioso pan de masa madre con aguacate y setas a la leña, hasta el innovador postre de espuma de Marmite con crumble de pan de centeno y helado de malta, cada bocado es una experiencia sensorial.
Para los que buscan un ambiente más informal, el bar Whiteley’s ofrece cócteles creativos, como el “Gentle Staf”, un homenaje al clásico Old Fashioned con whisky Macallan Double Cask 12 años, amargos de cacao y hoja de laurel. La carta, flexible y adaptable a las tendencias, ofrece opciones con y sin alcohol, demostrando una sensibilidad hacia los nuevos hábitos de consumo.

El corazón del bienestar: six senses place
Pero la verdadera joya de la corona es Six Senses Place, el club de miembros ubicado en la segunda planta. Su restaurante, con un menú predominantemente mediterráneo y vegetariano, ofrece platos como el boniato asado con zaatar, pistacho y coco, o el tataki de atún con aderezo de sésamo. Un espacio exclusivo para aquellos que buscan una experiencia de bienestar integral.

Más allá del spa: un laboratorio de longevidad
El spa, que ocupa casi 25.000 pies cuadrados, es un universo de posibilidades. Desde gimnasio de última generación y estudios de yoga hasta una piscina de 66 pies de largo, pasando por salas de crioterapia, camas de cuarzo calentadas y cápsulas de flotación sensorial. Pero lo que realmente distingue a Six Senses London es su HUM2N longevity clinic, con servicios como terapias intravenosas, análisis de sangre y una cámara hiperbárica.
Y para aquellos que buscan una experiencia verdaderamente personalizada, Charlotte Pulver, la alquimista del hotel, ofrece consultas individuales en el Earth Lab, donde se pueden destilar y mezclar tinturas y tónicos personalizados. Un viaje al interior de uno mismo, guiado por la sabiduría ancestral de las plantas.
El resultado es claro: Six Senses London no es solo un hotel, es un destino de bienestar integral, un refugio urbano donde el lujo se combina con la salud y la sostenibilidad.
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