Kimpton ashbel: un secreto elegante desvelado en el corazón de nueva york

Nueva York se expande con una nueva joya: el Kimpton Ashbel, un hotel townhouse que redefine el lujo accesible en Park Avenue. Y no es solo otro añadido al mosaico de opciones de la ciudad.

Un refugio de estilo en el midtown

El hotel, nacido de la transformación de un emblemático edificio Beaux-Arts de 1928 cerca de Grand Central Station, se presenta como un oasis de calma en medio del bullicio de Midtown. Con 205 habitaciones –incluyendo 14 suites familiares–, cada espacio ha sido diseñado para evocar la atmósfera hogareña, lejos del habitual frío de un hotel.

Las tonalidades naturales y los detalles cuidadosamente seleccionados crean una sensación de sofisticación discreta, como si se hubiera entrado en el apartamento de una socialité manhatanense. Para los que buscan un plus de exclusividad, las suites de spa y el penthouse de 1.300 pies cuadrados, con dos terrazas, ofrecen un nivel de confort y amplitud inigualable.

Más allá del lobby tradicional

Más allá del lobby tradicional

Olvídese de la clásica planta baja hotelera. El Kimpton Ashbel apuesta por un espacio de convivencia que invita a la relajación. Un foyer acogedor, un salón y una sala familiar se presentan como lugares donde los huéspedes pueden desconectar y sentirse como en casa. El Park & Bel Cafe, que evoluciona en bar al caer la noche, ofrece una alternativa a los restaurantes tradicionales, con café, pastelería, sándwiches y cócteles.

Y el toque distintivo de Kimpton: el programa Kickstart, que ofrece café y té gratuitos por la mañana, y la Social Hour con cerveza y vino de cortesía. Un pequeño lujo que marca la diferencia.

Según Sofia L. Vandaele, directora de operaciones de IHG Luxury & Lifestyle, "Nuestro objetivo es que los huéspedes sientan que están dando el pie a un elegante neoyorquino, un anfitrión cálido y acogedor". Y vaya que lo logran.

Con un inicio de noche a partir de 249 dólares, el Kimpton Ashbel se consolida como una opción premium, especialmente atractiva para los miembros de IHG One Rewards, que pueden disfrutar de este oasis con solo 40.000 puntos por noche. Una inversión en un pedacito de Nueva York, sin pretensiones, pero con clase.